4 de septiembre, lunes
Iniciamos la marcha amaneciendo,
entre una espesa niebla y el goteo del rocío acumulado en las hojas de los
árboles. Lo hacemos por una larga cuesta de 2 kilómetros que nos lleva a Arzúa
donde desayunamos.
Continuamos por un paisaje repetitivo
de aldeas, bosques y campos hasta llegar al bar Lino donde hacemos uno de
nuestros típicos "almuerzos del
peregrino" : sentada de una
hora con bocata descomunal (tortilla con chorizo), abundante Estrella de
Galicia, café y chupito, para mantener alta la moral (y sobre todo la tensión
arterial y el colesterol).
Y vuelta a empezar, aunque ahora más
lentos porque se ha hecho tarde y el sol aprieta, por lo que vamos encontrando
a muchos conocidos descansando o refrescándose. Desde el comienzo del día hemos
ido dejando atrás parroquias y aldeas como: As Barrosas, Laberco, Cortobe,
Pereiriña, Calzada, Boavista, Salceda, Xen, Santa Irene, Rua, .... hasta, por
fin, llegar a Arca. Esta segunda parte de la etapa se ha hecho realmente pesada
por el calor.
Como siempre, tras instalarnos,
ducha, colada y un buen descanso y luego, junto con unos cuantos más, paseo por
el pueblo y sentada en una terraza a conversar hasta la hora de la cena, que
preparamos en comunidad en la cocina del albergue.
Después de cerrarse las puertas,
salimos unos cuantos al porche donde continuamos charlando y nos reímos un
montón con las aventuras y proyectos de los dos Danis.



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